Monday, April 1

Paris Fashion Week - The Designer/House Dilemma



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Otra fashion season llegó a su fin, pero no sin dejar su dosis saludable de drama y controversias. Esperada por muchos, la semana de la moda de Paris cerró el ciclo de la temporada de desfiles con suficiente material y temas que darán que hablar hasta la próxima.
Además de seguir de cerca el desarrollo de las transformaciones mayores sucedidas en algunas maisons francesas durante la temporada pasada -léase Raf Simons a la cabeza de Dior y Hedi Slimane diseñando para (Yves) Saint Laurent - esta temporada también vió a las casas de Balenciaga, Sonia Rykiel y Emanuel Ungaro agregar sangre fresca a su historia con el nombramiento de Alexander Wang, Geraldo da Conceicao y Fausto Puglisi como sus respectivos directores creativos.

En lo que pareció una extraña coincidencia, muchas casas influyentes pasaron por cambios importantes simultáneamente, lo que pudo haber resultado en un fracaso masivo.

Marcas establecidas vs. diseñadores modernos. En este momento de conflicto entre lo tradicional y lo moderno, es que surge una pregunta clave. ¿Qué prevalece? ¿La casa o el diseñador?
 
El calendario parisino trajo buenas sorpresas. Algunas altamente esperadas y otras categóricamente imprevistas. De cualquier manera, el mundo de la moda sigue en pie. ¿No se trata acaso de esto la moda? Cambio, innovación, reinvención? Siempre esperamos un elemento shock. Esperamos ansiosos la sorpresa, y ver qué viene después. Sin embargo, algunas sorpresas son más fáciles de digerir que otras. Sino pregúntenle a Hedi Slimane...

Wait, what? Slimane's take on Saint Laurent - Paris Fashion Week F/W13

Antes que nada, ¿podemos hablar de cómo Hedi Slimane nos golpeó duro con su nueva colección? Sin duda alguna uno de los temas más hablados esta temporada es la presentación de 'California Grunge', la colección de Slimane que no se pareció en nada a los trabajos de Yves Saint Laurent, el fundador de la casa. De hecho, la estética de la línea fue puramente Slimane. 
Seguro, se espera que las prendas sean un éxito en las ventas, pero los puristas de la moda todavía intentan recuperarse de lo que se sintió como un golpe bajo. Como le es habitual, a Hedi Slimane le preocupa poco el cómo serán recibidos sus diseños, pero no podemos evitar preguntarnos si la indignación escandalosa de los periodistas y críticos de moda tendrá más peso que los resultados comerciales que, según los compradores, se proyectan muy lucrativos. Esto lo sabremos solamente a medida que se develen las futuras colecciones de Slimane, junto a su compromiso (o a su ausencia) frente a la identidad y el legado de Saint Laurent.

Ésta situación en Saint Laurent, junto a otros cambios sustanciales en maisons históricas han cambiado la perspectiva del mundo de la moda. En lugar de saber cual de ellos es más importante, la pregunta rápidamente se transformó en si los diseñadores se deben a la marca para la cual diseñan, manteniendo su espíritu e identidad viva o, por el contrario, si es su deber darles su propia interpretación y significado. Y esto, aunque sean distantes de la estética característica que conocemos de cada una de estas casas. Después de ver los shows más relevantes de la Paris Fashion Week, nos dimos cuenta que la respuesta está más lejos de lo que pensábamos. ¡Entonces no perdamos más tiempo!

La primer colección de Alexander Wang para Balenciaga fue una de las más esperadas, si no la presentación que todos ansiaban ver. De una manera casi ritualista y en tono de homenaje, Wang compuso una colección fiel a la estética del fundador de la marca, aunque no cayó en clichés y logró personalizarla en su totalidad. Mezclando elementos tradicionalmente asociados a la casa junto a su propia cultura callejera, Wang mostró que Balenciaga está abierta a un rango más amplio de mujeres. Sutilmente, pero con fuerza, marcó la dirección en la que piensa llevar a la maison. Sin hacer referencias al trabajo de Ghesquière, Wang dejó en claro que el futuro de la casa está en sus manos y está decidido a apostar a la herencia histórica de la marca en este nuevo comienzo. Bien recibida por la crítica y proyectada como un éxito comercial, su colección es un testimonio del poder de mentes creativas jóvenes a la cabeza de casas influyentes con historia vasta y estética sólida.  

Alexander Wang for Balenciaga - Paris Fashion Week F/W13

En la otra esquina tenemos a Riccardo Tisci quien esta temporada fascinó unánimenente al público... mostrando una colección muy personal. En lo que fue una de sus colecciones más fuertes desde sus inicios en Givenchy, Tisci demostró que su estrategia de llevar a la casa en un nuevo camino funciona. Demostró habilidad incuestionable y mucha madurez en este momento de su carrera, lo que se vio en un resultado final increíble. 

Riccardo Tisci for Givenchy - Paris Fashion Week F/W13

En el caso de Dior, Raf Simons mostró confianza en su nueva posición de director creativo y no solamente siguió rindiendo homenaje y respetando la historia de la maison, sino que agregó algo de su propia historia y visión. Inspirada en el Surrealismo y el Pop Art, la colección fue una fluida fusión de los primeros 10 años de Christian Dior y Raf Simons como diseñadores. Simons no es un diseñador que tenga miedo de experimentar, ni de transformar lo clásico en moderno, y es uno de los ingredientes que lo hacen uno de los creadores más destacados de la actualidad. Sin embargo, aunque es muy capaz que elaborar piezas sobresalientes, todavía no está claro si el diseñador favorecerá el éxito comercial sobre las proezas estéticas y técnicas ya que algunas piezas -aunque impactantes- resultaron un tanto fuera de lugar para la temporada a la que pertenecen. Siendo un diseñador racional e intelectual, se supo desde el momento que fue nombrado director creativo que no deberíamos esperar teatralidad ni declaraciones escandalosas reflejadas en sus diseños. Por otro lado, podemos decir con seguridad que es latente el sentimiento de que entramos en una nueva etapa brillante en la historia de Dior.  

Raf Simons for Christian Dior - Paris Fashion Week F/W13

No podemos hablar de historia y de marcas vigentes sin hablar de Chanel. Karl Lagerfeld logró lo que muchos pensaron imposible: mantener vivo el espíritu de la marca, transformándolo y adaptándolo al tiempo presente. En lo que se sintió como una prueba de la dominación de Chanel en la moda de hoy, la pasarela rodeaba un globo terrestre monumental marcando las locaciones de las más de 300 tiendas Chanel en todo el mundo. Lagerfeld siempre fue fiel a la identidad de la marca, lo que se ha visto reflejado en el éxito a través de los años. Entonces podemos decir que es una de las fórmulas a seguir? La diferencia reside en saber fusionar los aspectos comerciales con los creativos, ambos muy fuertes en la historia de una marca como Chanel. Y aunque el Sr. Lagerfeld lo haga parecer fácil, seguramente no lo sea.  

Karl Lagerfeld for Chanel - Paris Fashion Week F/W13

Otro caso interesante es el de Sarah Burton para Alexander McQueen. Burton hábilmente siguió los parámetros de McQueen en cuanto a detalles complejos y marcos elaborados para mantener vivo el espíritu de la marca. La teatralidad y el drama son elementos básicos en una producción McQueen, pero Burton ha logrado adaptar sus inspiraciones a colecciones de ready-to-wear atractivas. De hecho, su ultima presentación contó con -solamente- 10 looks con diseños impresionantes e inspiracionales, los cuales fueron transformados en una selección extremadamente variada de piezas para el uso diario y demás está decir, con gran valor comercial. En su caso, Burton trabajó exitosamente con lo mejor de sus dos mundos: espectacularidad y valor comercial. 

Sarah Burton for Alexander McQueen - Paris Fashion Week F/W13


Al parecer no hay ninguna fórmula mágica. Pero lo que es seguro es que hay un estado general de (r)evolución en las casas más influyentes. Algunos diseñadores optarán por defender la visión de sus predecesores, mientras otros arriesgarán todo para llevar a las casas a nuevos e inexplorados terrenos. Podemos culpar a los diseñadores por querer darles a sus marcas su calidad de cool y deseable que en algún momento tuvieron? ¿Aunque se sacrifique una parte -o gran parte- de su identidad?
La pregunta que aún sigue en nuestras cabezas es si el valor patrimonial de estas casas sigue siendo reconocido o si, por el contrario, el diseñador de turno se volvió más grande que lo que estas casas representan. Después de todo, ¿Vale la pena respetar la identidad de una marca si sus consumidores desconocen su historia o peor, directamente no les interesa? 



Another fashion season has come to an end, and just like any other it contained a healthy dose of drama and controversies. Long awaited by most, Paris Fashion Week closed the runway season with enough material and topics to talk about until the next one.

In addition to following the development of major transformations in french houses happened last season -read Raf Simons designing for Dior and Hedi Slimane for (Yves) Saint Laurent - this season we saw Balenciaga, Sonia Rykiel and Emanuel Ungaro adding fresh blood to their fashion history with Alexander Wang, Geraldo da Conceicao and Fausto Puglisi being appointed as their head designers respectively. 

In what seemed like a strange coincidence, too many power houses went through significant changes simultaneously, which could have announced itself as a recipe for disaster. Established fashion houses vs. modern designers. At this moment of conflict between tradition and evolution, a key question arose: What came first, the house or the designer? 

This fashion week brought some extremely good surprises. Some highly anticipated, some downright unexpected -we'll get to them in a moment - but the fashion world goes on. And isn't this what fashion is about? Change, innovation, reinvention? We always expect to be shocked, attentively waiting on the edges of our seats to see what's to come next. Yet it seems that some surprises are easier to take than others. Just ask Hedi...

First of all, can we talk about how Hedi Slimane just slapped us in the face with his new collection? This was undoubtedly one of the hot topics this season and with good reason. Named 'California Grunge', Slimane showed a collection that resembled nothing to anything Saint Laurent has ever made. In fact, his collection was pure Slimane. 
Sure, the clothes are expected to be a hit in the stores, but fashion purists are still trying to recover from what felt like a huge kick in the teeth. As usual, Slimane has little worries about how his designs are percieved, but we can't help but wonder if this massive outrage from fashion journalists and critics alike will outweigh the influence of the apparent commercial success that buyers project. This, I'm afraid, is something that we'll only learn as future collections are revealed, together with Simane's compromise (or lack thereof) to Saint Laurent's identity.

This situation at Saint Laurent along with other substantial changes in historic fashion houses, slightly changed the perspective of the fashion world. Instead of wondering which one of them is more important, the question quickly became if head designers are meant to keep alive the spirit of the brand for which they design, or to give it their own meaning and aesthetic instead.  After watching the most relevant shows from Paris, we fast realized that the answer might be farther than we may have thought. So let's begin!

Alexander Wang’s first collection for Balenciaga was without a doubt one of the most anticipated, if not the collection everyone was eager to see. In an almost rite-of-passage manner, he showed an aesthetic faithful to its founder, but he did not fall into clichés and somehow Wang made this collection his very own. By cleverly mixing traditional Balenciaga elements to his street savvy aesthetic, Wang showed that the house is open to a wider range of women and subtly, but strongly, set the direction on which the house is headed. With no references to Ghesquière's work, Wang made it clear that the house's future lays in his hands, guided by Balenciaga's essence in this new beginning. Critically acclaimed and promising to be a commercial success, this collection witnesses of the power of young creative minds heading traditional fashion houses.

On the other side of the designer spectrum, Riccardo Tisci was probably the only designer this season to have unanimously delighted his audience, by showing a very personal collection. In what was one of his strongest collections so far as head designer at Givenchy, Tisci proved that his strategy to make the French house his own also works beautifully, by displaying remarkable skill and unquestionable maturity in his design career.

In the case of Dior, Simons showed confidence in his new position as head designer and not only continued to pay homage and respect the house's history, but added his own history and vision into the mix. The Surrealism and Pop-Art inspired collection was a rough fusion of Simons' and Dior's own first 10 years as designers, proving that Raf is not a designer to scare from experimenting and transforming the classic into modern. However, as much as Raf Simons is capable of producing beautiful pieces, it is still uncertain if the designer will favor commercial success over aesthetic and technical prowess as some pieces were deemed inadequate, albeit beautiful, for the season they are designed for. Being a rational and intellectual designer, we knew from the moment Simons was appointed head designer that we were not to expect outrageous or dramatic fashion statements at Dior. Nonetheless, the feeling that the house is heading towards a new, bright future is latent. 

We can't help but talk about Chanel if we're to discuss heritage. Karl Lagerfeld has achieved what many thought impossible: to maintain the spirit of the house alive, by reinventing it and adapting it to the present. In what seemed like a testimony of Chanel's reign in today's fashion, the runway encircled a monumental globe highlighting the locations of the more than 300 Chanel stores around the world. Lagerfeld has always been one to stay true to the brand's identity, which reflected its success over the years. So is this the way to go? Mr. Lagerfeld makes it looks easy and effortless, but it is tough even with the strong commercial and creative values of Chanel, not to mention the special spot the house has in women's hearts (and closets).

Another interesting case is that of Sarah Burton for Alexander McQueen. Burton has cleverly followed  McQueen's intricate details and elaborate settings to maintain the spirit of the brand alive. Theatricality and drama are basic elements of the house, but an even more interesting turn of events is that she's managed to adapt her inspirations into desirable ready-to-wear collections. Indeed, her last 10-piece show displayed striking inspirational designs which were transformed into an extended selection of commercially attractive clothing. In her case, Burton successfully worked with the best of both worlds: showmanship and commercial value.  

Apparently there is no magic formula. But what is certain is that there is an overall state of (r)evolution in major fashion houses. Some designers will choose to defend their predecessor's visions, others will risk everything to take these houses into new and unexplored territories. Can we blame designers for wanting to make these brands as cool and coveted as they once were? Even if it sacrifices a little -or too much- of the brand's identity?
The question that still remains in our heads is whether the value of these houses in terms of fashion heritage is still something that people look up to, or if the designer on-duty has become more important than what these houses represent. After all, is it worthwhile to respect a brand's identity if consumers are unaware of its history and what's more troubling, if they simply don't care about it?

 

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